viernes, 6 de septiembre de 2024

Ideales de belleza que lastiman - Texto de opinión

 

Ideales de belleza que lastiman

de Agustina Carrazzoni


La industria de la moda tiene una influencia significativa en la prevalencia y la naturaleza de los trastornos alimenticios debido a sus prácticas, normas y estándares. Esto es debido a que, frecuentemente, promueve un ideal de belleza basado en cuerpos extremadamente delgados. Estos estándares se reflejan en las modelos que son seleccionadas para las pasarelas y campañas publicitarias, quienes a menudo tienen figuras poco representativas de la mayoría de las personas. Esta cuestión puede tener consecuencias devastadoras para la salud mental y física de las jóvenes. De hecho, es en el libro “Las Chicas de alambre” donde se plantean preguntas importantes sobre la responsabilidad de esta industria y los medios de comunicación en la creación y perpetuación de estándares para nada correctos. Este nos invita a cuestionar cómo estas presiones afectan a los jóvenes y nos desafía a reflexionar sobre la necesidad de un cambio en la manera en que valoramos la belleza y la salud en nuestra sociedad.

El tratamiento de los trastornos alimenticios en la novela es directo y crudo. La presión por cumplir con los estándares de belleza inalcanzables del modelaje lleva a tres chicas: Vanessa, Cyrille y Jess a desarrollar graves problemas alimenticios como la anorexia y la bulimia. La obra no escatima en detalles sobre el impacto destructivo de estos trastornos, mostrando cómo afectan no solo a las protagonistas, sino también a sus familias y amigos. A través de sus personajes, el autor ilustra el ambiente tóxico en el que la apariencia física se convierte en una obsesión, llevando a las jóvenes a extremos peligrosos para alcanzar el ideal de belleza impuesto por la industria.

En la actualidad, los trastornos alimenticios se han convertido en una preocupación creciente entre nosotros, los adolescentes. Estos, que incluyen la anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón, nos afectan cada vez más a los jóvenes, y su impacto es sumamente profundo. La presión social, la influencia de los medios de comunicación y los estándares de belleza poco realistas que se ven a diario juegan un papel crucial en el incremento de estos problemas, creando una crisis que merece nuestra atención urgente.

Uno de los principales factores que contribuyen a esta problemática es la presión social para cumplir con ciertos patrones de belleza. En una era donde las redes sociales dominan, estamos expuestos a una constante avalancha de imágenes editadas y perfectas que presentan cuerpos inalcanzables como ideales. Estas representaciones distorsionadas pueden hacer que nos sintamos insatisfechos con nuestra apariencia, llevándonos a adoptar hábitos alimenticios peligrosos en un intento por lograr un cuerpo "ideal".

No obstante, la cultura de la comparación constante también juega un papel importante. Los adolescentes a menudo nos comparamos con nuestros amigos, compañeros y celebridades, lo que puede aumentar la inseguridad y el deseo de cambiar nuestro cuerpo. Esta comparación puede llevar a conductas alimenticias poco saludables, como restricciones extremas o atracones, que a su vez pueden desencadenar en los trastornos alimenticios.

El impacto de estos desordenes va más allá de los problemas físicos. Ya que a menudo están acompañados de problemas emocionales y psicológicos, como ansiedad, depresión y baja autoestima. La lucha con la imagen corporal y el peso puede afectarnos negativamente la salud mental, creando un ciclo destructivo donde el malestar emocional y las conductas alimenticias alteradas se refuerzan mutuamente.

La realidad es que vivimos con el miedo y la presión por la mirada del otro. Inconscientemente, se encuentra presente el sentimiento de que es necesario que nos veamos de cierta manera. Un cuerpo no tiene que determinar ni rebajar la capacidad intelectual de nadie. Todos los cuerpos son únicos tal cual son, y no porque alguien más lo dice; sino porque cada uno lo siente así. Las mujeres solemos tener como ejemplo a seguir a algunas modelos, las vemos flacas y lindas en la TV o en fotos y queremos ser como ellas. El querer verse como se ve el otro es claramente una señal que puede llevar a dar inicio a este tipo de trastornos.

Es claro que estamos hablando de un desafío complejo. Muchas veces, aquellos que los sufren no buscan ayuda debido a la falta de comprensión de su condición. La detección precoz y ponerse en manos de especialistas para seguir un tratamiento adecuado son las mejores armas para combatirlos. Asimismo, los expertos creen que es mejor prevenir su aparición, tanto en el ámbito familiar, educativo y social. Es por eso que hacen hincapié en la importancia de adoptar una serie de medidas para prevenir los trastornos alimentarios desde la infancia.

En conclusión, la adolescencia es una etapa de la vida donde los cambios son los protagonistas y nosotros, los humanos, los testigos. Somos testigos de todos los cambios que se generan en nuestro cuerpo y de lo que se sufre por ellos. La visualización y la concientización de estos cambios es más que importante. Como también es imprescindible fomentar un ambiente donde podamos desarrollar una relación saludable con la comida y nuestro cuerpo.

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