martes, 12 de agosto de 2025

Aparato crítico de ALBERDI, Juan Bautista - Generación del 37'


Aparato crítico: Juan Bautista Alberdi (1810-1884) fue un jurista, pensador político y escritor central en la formación de la Argentina moderna. Integró la Generación del 37 junto a Echeverría y Gutiérrez, denunciando el régimen de Rosas y defendiendo un ideario liberal que lo llevó al exilio.

 En Chile escribió su obra más influyente, Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina (1852), que inspiró directamente la Constitución de 1853, al proponer federalismo, división de poderes, derechos individuales y apertura económica. De allí surge también su célebre idea de que “gobernar es poblar”, basada en la inmigración como motor de progreso.

 Como diplomático representó a la Confederación en Europa y sostuvo una postura pacifista al rechazar la guerra con Paraguay. Además, desarrolló una sólida producción ensayística en defensa de la libertad frente al autoritarismo, como en El crimen de la guerra y La omnipotencia del Estado es la negación de la libertad individual.

 Murió en Francia en 1884 y sus restos fueron repatriados a Tucumán. Su legado político e intelectual lo consolidó como uno de los grandes arquitectos de la organización nacional.

Aparato crítico de ECHEVERRÍA, Esteban - Generación del 37'


Aparato crítico: Esteban Echeverría (1805-1851) es una figura fundacional de la literatura argentina. Introdujo el Romanticismo en América y fue líder de la Generación del 37, un grupo de jóvenes inspirados en la Revolución de Mayo que buscó renovar la literatura y promover la regeneración política y social de un país fragmentado.

 Formado primero en Buenos Aires y luego en París, donde absorbió el Romanticismo, regresó al Río de la Plata como poeta cívico. Obras como La cautiva lo consolidaron dentro del romanticismo local, donde poesía y acción política se entrelazan: la naturaleza y lo social son metáforas de la patria y de la lucha colectiva.

 Comprometido políticamente, presidió la Asociación de la Joven Generación Argentina, luego Asociación de Mayo, cuyo Dogma socialista (1839) sentó un ideario republicano, humanista e iluminista. En paralelo, escribió El matadero, relato alegórico que denunció la brutalidad del régimen de Rosas y se convirtió en un texto clave para entender la oposición entre civilización y barbarie.

 El legado de Echeverría une literatura y acción política, mostrando cómo el Romanticismo se convirtió en una herramienta de identidad nacional y resistencia frente a la violencia del poder.

lunes, 11 de agosto de 2025

Aparato crítico de SABATO, Ernesto


Aparato crítico: Ernesto Sabato (1911-2011) fue un escritor y ensayista argentino que inició su vida académica en las ciencias exactas, doctorándose en Física y trabajando en el Laboratorio Curie de París, hasta que en los años cuarenta abandonó definitivamente la ciencia para dedicarse a la literatura y al pensamiento humanista. Ese giro marcó toda su obra.

 Su primer libro, Uno y el Universo (1945), ya expresaba su crítica al racionalismo científico. Luego publicó El túnel (1948), que lo consagró como narrador, y sus grandes novelas Sobre héroes y tumbas (1961) y Abaddón el exterminador (1974), donde profundizó en una visión existencial y angustiante del ser humano. En paralelo, ensayos como Hombres y engranajes y Heterodoxia reafirmaron su defensa de una mirada más espiritual frente a la modernidad.

 Más allá de la literatura, Sabato tuvo un fuerte compromiso social: presidió la CONADEP y fue responsable del informe Nunca más (1984), clave para la memoria de la dictadura en Argentina. Recibió distinciones como el Premio Miguel de Cervantes, el Premio Gabriela Mistral y doctorados honoris causa. En sus últimos años, casi ciego, se dedicó a la pintura y a escribir memorias como Antes del fin (1998).

 El legado de Sabato une la profundidad de su obra literaria con su compromiso ético y político, consolidándolo como una de las voces más influyentes de la literatura argentina y de la defensa de los derechos humanos.


jueves, 3 de julio de 2025

Relato metadiegético de "Cambio de luces" - 2

  Relatos metadiegéticos 

Carta de Tito Balcárcel a Luciana (en respuesta a su carta): 

                                                      Función: Emotiva/Apelativa

                                                      Trama: Narrativa

CONTEXTO: "... releí la carta de Luciana sin intención de contestarla porque en ese terreno un autor, aunque solamente reciba una carta cada tres años, estimada Luciana, le contesté antes de irme al cine el viernes por la noche..." 

SOPORTE: Sobre blanco con letra "desprolija" y agradecimiento por su cariño y por haber dado su dirección. También confiesa que tiene intenciones de continuar hablando con ella. 









Relato metadiegético de "Cambio de luces" - 1

  Relatos metadiegéticos 

Carta de Luciana a Tito Balcárcel demostrando su admiración: 

                                                      Función: Emotiva

                                                      Trama: Narrativa

CONTEXTO: "... No Luciana, precisamente el día en que nuestro galán Jorge Fuentes al término de Rosas de ignominia recibía dos canastas de cartas de amor y un corderito blanco mandado por una estanciera romántica del lado de Tandil, el petiso Mazza me entregó el primer sobre lila de Luciana." 

SOPORTE: Sobre lila con letra fluida y liviana, donde expresa su admiración hacia Tito Balcárcel y felicidad de estar escribiendole (aunque no espera que le conteste). 















viernes, 27 de junio de 2025

La tentación de imaginar o de dominar al otro - Texto de opinión


La tentación de imaginar o de dominar al otro

Texto de opinión de Agustina Carrazzoni

El amor debería ser un sentimiento que nos haga crecer y nos permita conocer al otro tal cual es, pero muchas veces se convierte en una forma de posesión disfrazada de cariño. Tanto en “Cambio de luces”[1], de Julio Cortázar[2], como en La intrusa[3], de Jorge Luis Borges[4], se muestran relaciones que parecen basarse en el afecto, pero que en realidad esconden una necesidad de dominar al otro o de usarlo como un refugio frente a la propia soledad.

En el caso de Tito Balcárcel, su vínculo con Luciana nace de la ilusión. Desde el primer momento, él decide imaginarla como una mujer triste, con el pelo castaño y la mirada transparente. Cuando finalmente la conoce y se da cuenta de que no encaja del todo en esa fantasía, empieza a modificarla poco a poco, al punto de pedirle que se aclare el cabello. Es como si Tito no pudiera aceptar la realidad y necesitara que Luciana se pareciera a un personaje inventado. Esta actitud demuestra que no le importaba tanto quién era ella, sino la tranquilidad que le daba pensar que alguien lo admiraba sin condiciones. Incluso cuando vivían juntos, Tito seguía tratando de recrear su propio escenario perfecto: la luz cenicienta, el sillón de mimbre, la mujer silenciosa que lo miraba con devoción.

Algo parecido sucede en La intrusa, aunque con un final mucho más violento. Cristián y Eduardo Nilsen comparten a Juliana como si fuera un objeto que les pertenece. Al principio, podrían justificar sus acciones diciendo que ella era la única manera de no pelearse entre ellos. Pero con el tiempo, esa excusa se convierte en un hábito cruel que destruye por completo la dignidad de Juliana. ¿Cómo se puede hablar de amor cuando la otra persona no tiene derecho a decidir sobre su vida? La situación es tan extrema que, cuando la “solución” de venderla fracasa, no encuentran otra salida que matarla. Esta decisión revela hasta dónde puede llegar la necesidad de control.

Más allá de esto, en ambos relatos las mujeres no tienen una voz propia ni se nos permite conocer lo que piensan de verdad[5]. Tanto Luciana como Juliana aparecen solo a través de la mirada de los hombres, que las describen, las imaginan o toman decisiones por ellas. Esta falta de perspectiva propia contribuye a que parezcan figuras silenciosas, reducidas a ser objeto de deseo, de fantasía o de dominio, y hace todavía más evidente la desigualdad de poder que sostiene estas relaciones. En ese silencio, queda claro cómo los vínculos afectivos pueden transformarse en espacios donde una sola voz define y condiciona a la otra.

Muchas veces, esas relaciones en cuestión se convierten en un espacio donde uno de los dos proyecta sus miedos y sus deseos, olvidando que la otra persona tiene sus propios pensamientos y emociones. En estos relatos, los hombres no logran comprender que amar no es imponer un molde ni comprar una compañía para calmar la soledad. La obsesión por mantener todo bajo control termina generando más dolor que alivio.

Por ejemplo, Tito cambia la luz de la lámpara y compra un sillón de mimbre sólo para recrear el escenario que había imaginado en su cabeza. Al hacerlo, no sólo modifica el espacio físico, sino que también transforma a Luciana en un recuerdo que nunca existió. Del mismo modo, los hermanos Nilsen deciden matar a Juliana porque no pueden soportar que sus celos y su inseguridad los enfrenten.

¿Por qué nos resulta tan difícil aceptar que el otro no siempre va a ser como queremos? Quizá sea porque enfrentarse a esa verdad duele más que inventar un amor perfecto que sólo existe en nuestra mente.

En definitiva, estas historias nos enseñan que el verdadero amor no se basa en apropiarse de la vida del otro ni en proyectar sobre esa persona nuestras inseguridades.  Ningún vínculo sano[6] puede construirse si uno de los dos deja de ser persona para convertirse en un objeto que completa nuestras carencias. Amar es respetar, aunque eso implique aceptar lo imprevisible del otro y renunciar a nuestras fantasías.



[1] Cuento publicado en 1977. Narra la historia de Tito, un actor de radio que se relaciona con una admiradora, Luciana, a través de cartas.

[2] Escritor, poeta y profesor argentino. También trabajó como traductor, oficio que desempeñó para la Unesco y varias editoriales.

[3] Cuento publicado en 1966, el cual narra la relación entre dos hermanos, Cristián y Eduardo Nilsen, y cómo esta se ve alterada por la llegada de una mujer llamada Juliana.

[4] Escritor, poeta, ensayista y traductor argentino, extensamente considerado una figura clave tanto para la literatura en español como para la literatura universal.​ 

[5] Esta ausencia de voz femenina es un recurso narrativo que refuerza la crítica del texto: los personajes masculinos imponen sus visiones, y el lector queda imposibilitado de conocer las emociones reales de las mujeres.

[6] La expresión “vínculo sano” se inscribe en una visión actual del amor basada en el respeto, la autonomía y la comunicación emocional, en contraposición al amor romántico tradicional centrado en la fusión o la dependencia.

Ensayo sobre "Gato por liebre", causerie de Lucio V. Mansilla

  Con mucha emoción, les comparto el cierre de 3 años hermosos presentados en mi ensayo final, donde realicé un análisis filológico y litera...